LoffMusic / Granada, octubre de 2025
El corazón educativo de Granada late al ritmo del rock y la música clásica.
Más de 1.600 escolares de toda la provincia se han unido en un proyecto sin precedentes junto a Miguel Ríos, la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) y la banda El Hombre Garabato para reinterpretar dos himnos universales: “Santa Lucía” y “Himno a la Alegría”.
El resultado: dos videoclips emocionantes que condensan la fuerza de la música como puente entre generaciones, arte y educación.
Una iniciativa única, impulsada por el Centro del Profesorado (CEP) de Granada y la Fundación Miguel Ríos, que demuestra que el aprendizaje también puede vibrar en clave de rock sinfónico.
Una lección magistral de música y humanidad
El proyecto nace con una premisa tan simple como poderosa: utilizar la música como herramienta pedagógica para transmitir valores, emoción y memoria cultural.
Durante meses, docentes y coros escolares han trabajado de la mano de músicos profesionales, afinando voces y aprendiendo sobre el poder transformador de la canción popular.
El colofón fue la grabación de dos nuevas versiones de “Santa Lucía” —el clásico inmortalizado por el propio Miguel Ríos— y del eterno “Himno a la Alegría”, pieza que el artista granadino convirtió en un símbolo de unión, esperanza y libertad en los años setenta.
“Esto no va solo de cantar; va de entender que la música puede educar y unir”, explicó Miguel Ríos durante la sesión de grabación. “Cuando un niño canta ‘Ven a mi casa esta Navidad’ o ‘Que la música te acompañe’, está aprendiendo empatía, historia y emoción al mismo tiempo”.
Rock, orquesta y aula: un triángulo virtuoso
El proyecto contó con la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) aportando el contrapunto clásico y con El Hombre Garabato, banda granadina de largo recorrido, encargada de aportar textura contemporánea al sonido.
El resultado es un híbrido emocionante: guitarras eléctricas que dialogan con violines, coros escolares que llenan de vida los compases, y una producción que suena tan monumental como cercana.
La dirección musical corrió a cargo del equipo del CEP y de la Fundación Miguel Ríos, que diseñaron la actividad como un proceso de capacitación para docentes.
El objetivo: dotar al profesorado de herramientas para enseñar música popular en el aula, acercando a los alumnos al patrimonio sonoro que forma parte de nuestra identidad cultural.
Un legado intergeneracional
Miguel Ríos, que en 2025 celebra más de seis décadas de carrera, no ha perdido ni un ápice de pasión por conectar con el público joven.
“Ver a más de mil niños cantando a coro ‘Himno a la Alegría’ me devuelve la fe en el futuro”, reconocía emocionado.
La energía colectiva, sumada a la excelencia de la OCG y la sensibilidad de El Hombre Garabato, convierte esta iniciativa en una de las experiencias musicales y sociales más conmovedoras que ha vivido Granada en los últimos años.
El proyecto, además, no solo deja dos videoclips como testimonio, sino que marca el inicio de una nueva línea educativa que combina arte, ciudadanía y valores a través de la música.
Música como herramienta de cambio
Granada ha demostrado, una vez más, que la cultura no se limita a los escenarios: también puede ser una escuela abierta.
Esta unión entre instituciones educativas y artistas profesionales consolida una idea poderosa: la música no solo enseña notas, sino también empatía, historia y comunidad.
En tiempos donde las pantallas tienden a aislar, este proyecto ha hecho cantar, literalmente, a toda una generación en la misma frecuencia.
Y eso, en sí mismo, ya es un himno a la alegría.


