Corizonas se juegan el “Órdago”, del C. Tangana más castizo al venenoso rock fronterizo de su nuevo disco

La unión de Los Coronas y Arizona Baby presenta “Caramelo envenenado”, último adelanto de Órdago. Quince años después de aquel experimento que debía durar unos pocos conciertos, Corizonas parece haber encontrado su mejor versión mezclando guitarras americanas, raíces españolas y canciones en castellano.

Hay grupos que nacen después de meses de planificación.

Corizonas nació porque nadie quería volver a casa.

A comienzos de la década pasada, Los Coronas y Arizona Baby decidieron compartir escenario bajo el nombre de Dos Bandas y un Destino. La idea original era bastante sencilla: hacer una gira conjunta, tocar canciones de ambos grupos y divertirse versionando algunos de sus clásicos favoritos.

Debían ser diez o quince conciertos.

Pero algo ocurrió.

Las dos bandas descubrieron que juntas podían convertirse en una tercera banda.

Quince años después, aquella aventura continúa.

Y ahora tiene un nombre perfecto:

Órdago.

“Caramelo envenenado”ó dulce hasta que deja de serlo

El último adelanto del nuevo disco se llama “Caramelo envenenado”.

Y el título explica bastante bien la canción.

Corizonas vuelve a ese territorio fronterizo que siempre ha formado parte de su ADN: guitarras que parecen haber atravesado el desierto, ritmos hipnóticos, rock americano y un aroma inequívocamente hispano.

Pero esta vez todo está pensado para moverse.

Para bailar.

Para dejarse llevar.

Hasta que aparece el veneno.

“Cuanto más chupas, menos vives. Si no lo escupes, morirás”.

La frase que acompaña el lanzamiento resume esa dualidad.

Algo irresistible que puede terminar haciéndote daño.

Un caramelo.

Y una advertencia.

Corizonas nunca fue simplemente Los Coronas + Arizona Baby

Eso quizá sea lo primero que conviene explicar a quien llegue ahora al grupo.

Los Coronas llevaban desde comienzos de los noventa explorando el surf instrumental, el spaghetti western y el rock fronterizo, con Dick Dale, Link Wray y The Ventures entre las referencias que ayudaron a construir su lenguaje.

Arizona Baby, por su parte, apareció desde Valladolid con una propuesta acústica sorprendentemente desnuda y un imaginario conectado con el folk y el rock norteamericano. En 2010 llegaron a realizar más de un centenar de conciertos y compartieron escenarios con artistas como Mark Knopfler y Chris Isaak.

Cuando ambos mundos chocaron ocurrió algo inesperado.

Funcionó.

y que no falten

En 2011 apareció The News Today.

Corizonas ya existía.

Quince años buscando un lugar entre dos continentes

Aquel primer álbum tenía los pies claramente plantados al otro lado del Atlántico.

Country.

Folk.

Surf.

Soul.

Rock and roll.

Música fronteriza.

Los propios miembros del grupo describían entonces su universo como una mezcla en la que aproximadamente la mitad procedía de la música americana de raíces y la otra del rock and roll

Pero Corizonas no se quedó allí.

En Nueva Dimensión Vital, publicado en 2016, ocurrió algo fundamental:

el castellano pasó al primer plano.

La banda mantuvo su ADN americano pero comenzó a mirar mucho más hacia casa, incorporando nuevos colores y ampliando un lenguaje que ya incluía rock, psicodelia y pop.

Una década después, Órdago parece llevar aquella evolución hasta sus últimas consecuencias.

Y entonces Corizonas versionó a C. Tangana

La primera gran pista del nuevo ciclo llegó en noviembre de 2025.

Y fue bastante inesperada.

Corizonas decidió enfrentarse a “Tú me dejaste de querer”, una de las canciones fundamentales de El Madrileño de C. Tangana.

Pero intentar reproducir el original habría tenido poco sentido.

Así que hicieron exactamente lo contrario.

Lo llevaron a su mundo.

Subterfuge describió aquella transformación como rumba-rock-yeyé, situándola en algún extraño lugar entre Los Brincos, Triana y Los Planetas.

La elección era mucho más reveladora de lo que parecía.

Una banda que durante años había viajado imaginariamente hacia Estados Unidos estaba tomando uno de los grandes hits españoles recientes para hacerlo circular en dirección contraria.

América ya no era el destino. Era solo una parte del viaje.

“Principio y Final”: empezar otra vez

El siguiente capítulo llegó el 12 de marzo de 2026 con “Principio y Final”.

Javier Vielba escribió una canción construida alrededor de una idea muy sencilla:

volver a empezar.

Musicalmente aparecían el pop británico, la Costa Oeste americana y algo del gran pop español de los sesenta. Incluso la propia banda reconocía un cierto espíritu Beatle y ecos de Los Brincos.

La canción estaba producida por Javier Vielba y Javier Vacas, reforzando esa sensación de que Corizonas había dejado definitivamente de funcionar como la suma de dos proyectos.

Ya no importa demasiado dónde termina Arizona Baby y dónde comienzan Los Coronas.

Suena a Corizonas.

“Una y Otra Vez” y cuando Radio Futura se encuentra con Leiva

Y entonces apareció posiblemente la canción más inmediata de esta nueva etapa.

“Una y Otra Vez”.

Radio 3 la presentó en mayo como el punto de encuentro entre Radio Futura y Leiva, atravesado por un pop-rock luminoso de tradición anglosajona.

La comparación resulta interesante.

Porque define perfectamente el movimiento que está realizando Corizonas.

El grupo que comenzó mirando hacia el rock norteamericano ya puede hacer una canción capaz de recordar simultáneamente a una de las bandas esenciales del pop español y a uno de sus compositores contemporáneos más populares.

Pero detrás de la melodía había algo menos luminoso.

Derrota.

Persistencia.

La sensación de ver cómo otros ocupan tu lugar.

Y la decisión de volver a levantar la piedra.

Una y otra vez.

Subterfuge la definió como una canción sobre la resiliencia y la persistencia, protagonizada por una especie de “Sísifo eléctrico”.

Probablemente también haya ahí algo de autobiografía.

Porque Corizonas lleva quince años sobreviviendo a Corizonas

Hay algo fascinante en la existencia de esta banda.

Sus integrantes nunca dejaron de tener otras vidas musicales.

Arizona Baby.

Los Coronas.

Sex Museum.

Los Enemigos.

El Meister.

Otros discos.

Otras giras.

Otros escenarios.

Javi Vacas explicaba en 2021 que precisamente esa convivencia entre proyectos era una de las razones por las que los discos de Corizonas podían tardar años en aparecer.

Quizá por eso cada regreso tiene algo de reunión familiar.

No existe la obligación industrial de sacar un disco cada dos años.

Corizonas aparece cuando tiene sentido que Corizonas aparezca.

Y en 2026 parece tenerlo.

Ahora llega “Caramelo envenenado”

Después de “Tú me dejaste de querer”, “Principio y Final” y “Una y Otra Vez”, “Caramelo envenenado” es la última pieza antes de conocer Órdago.

Y probablemente sea también la que mejor resume el viaje.

Hay rock.

Hay raíces.

Hay guitarras fronterizas.

Pero también hay algo difícil de colocar geográficamente.

Una especie de música popular imaginaria situada en algún punto entre Madrid, Valladolid, California, México y cualquier carretera que conecte todos esos lugares.

No es exactamente americana.

Tampoco exclusivamente española.

Es transatlántica.

Y esa palabra quizá explique a Corizonas mejor que cualquier etiqueta de género.

El cine sigue escondido dentro de sus canciones

Hay otro elemento que ayuda a comprender su sonido.

Corizonas siempre ha tenido una relación especialmente fuerte con el cine.

Javier Vielba ha citado entre sus influencias a David Lynch, John Waters, Sergio Leone, Ennio Morricone, Jim Jarmusch, Quentin Tarantino, Berlanga, José Luis Cuerda o Mario Camus.

No resulta difícil escucharlo.

Muchas canciones de Corizonas parecen construidas para acompañar una película que todavía no existe.

Carreteras.

Desiertos.

Personajes derrotados.

Cantinas.

Ciudades.

Perdedores que siguen caminando.

Y ahora un caramelo que puede matarte si no sabes cuándo escupirlo.

¿Por qué “Órdago”?

Incluso el título del disco resulta significativo.

Un órdago no es simplemente una apuesta.

Es apostar a todo.

La palabra procede del mus y contiene una actitud bastante reconocible: dejar de calcular y ponerlo todo encima de la mesa.

Resulta difícil imaginar un título más apropiado para una banda formada por músicos que llevan décadas tocando rock cuando el rock hace mucho que dejó de ser el centro de la conversación popular.

Corizonas no parece interesado en perseguir lo que funciona.

Ya en 2016 Fernando Pardo defendía precisamente la posibilidad de escapar de aquello que supuestamente debía funcionar.

Diez años después siguen haciéndolo.

Órdago llega el 18 de septiembre

El cuarto álbum de Corizonas se publicará finalmente el 18 de septiembre a través de Subterfuge Records, según la información más reciente comunicada por el sello.

Un día antes, el 17 de septiembre, la banda estará en Canopy Madrid.

Y el 27 de noviembre llegará el turno de Sevilla, con concierto en Sala Malandar.

Será el momento de comprobar cómo encajan todas las piezas.

Porque los cuatro adelantos cuentan ya una historia bastante curiosa.

C. Tangana transformado en rock castizo.

Una canción sobre volver a empezar.

Otra sobre caer y levantarse.

Y finalmente un caramelo que sabe demasiado bien para ser inocente.

Corizonas encontró su sitio dejando de buscarlo

Quizá esa sea la historia que realmente conduce hasta Órdago.

En 2012, cuando apenas llevaban unos meses convertidos oficialmente en Corizonas, Fernando Pardo dijo algo que hoy resulta casi profético.

El reto, explicaba, no había sido encontrar un estilo sino hacer buenas canciones.

Quince años después, parece que siguen obedeciendo aquella regla.

Los Coronas aportaron el surf, el reverb y el polvo del desierto.

Arizona Baby llevó canciones, voz y folk.

España terminó entrando por una puerta que inicialmente parecía mirar hacia América.

Y con el tiempo todo se mezcló hasta que resultó imposible saber exactamente de dónde procedía cada cosa.

Eso es probablemente Órdago.

No elegir entre aquí y allí.

Apostarlo todo.

Y esperar a ver qué carta cae sobre la mesa.