La banda sonora de The Shards es una máquina del tiempo, los años 80 según Bret Easton Ellis, Troye Sivan y Ryan Murphy

The Cars, Ultravox, Duran Duran, Blondie, The Human League o Fleetwood Mac conviven con canciones nuevas de Troye Sivan y Leland en una de las bandas sonoras televisivas más adictivas del año. Y no es nostalgia: la música explica quiénes son realmente los personajes de The Shards.

Hay series ambientadas en los años 80 que parecen recordar la década.

The Shards parece vivir dentro de ella.

Desde que comienza el primer episodio, con “Moving in Stereo” de The Cars acompañando un recorrido por Los Ángeles, queda claro que la música no está ahí para decorar coches deportivos, piscinas, fiestas privadas y adolescentes vestidos impecablemente.

Está contando la historia.

La nueva serie de FX, disponible en España a través de Disney+, adapta la novela semiautobiográfica que Bret Easton Ellis publicó en 2023 y sitúa al espectador en el Los Ángeles de 1981, donde un joven Bret intenta comprender su sexualidad, sus amistades y su creciente obsesión por el misterioso Robert Mallory mientras un asesino conocido como The Trawler aterroriza la ciudad.

Pero para entender realmente aquel mundo hay que escuchar lo que escuchaban sus personajes.

Y ahí The Shards juega con ventaja.

Porque pocas generaciones han tenido una banda sonora tan reconocible.

Bret Easton Ellis prácticamente escribió la novela escuchando música

La conexión musical no es una invención de Ryan Murphy.

Está en el origen mismo del libro.

Ellis ha explicado que la idea de The Shards resurgió durante el confinamiento de 2020, cuando empezó a buscar en YouTube canciones de su adolescencia de 1980 y 1981. Aquellos vídeos lo llevaron después a buscar antiguos compañeros de instituto, y de esa mezcla de música, memoria y nostalgia terminó naciendo la novela que llevaba décadas intentando escribir.

Eso ayuda a entender por qué las referencias musicales aparecen constantemente en sus páginas.

De hecho, el equipo de producción creó durante la adaptación una especie de dossier exhaustivo con todas las referencias de música, cine, moda y automóviles presentes en el libro, utilizándolo como guía para reconstruir 1981 con precisión.

No estaban buscando simplemente canciones famosas de los ochenta.

Estaban reconstruyendo los ochenta de Bret Easton Ellis.

“Moving in Stereo” y una primera canción perfecta

La serie comienza con The Cars.

Y difícilmente podría hacerlo mejor.

“Moving in Stereo”, publicada originalmente en 1978, abre un episodio que sitúa inmediatamente al espectador dentro de aquel Los Ángeles de finales de los setenta y comienzos de los ochenta: coches caros, carreteras interminables, casas gigantes y una juventud aparentemente privilegiada que empieza a descubrir que debajo de toda aquella belleza existe algo podrido.

La canción también sirve como declaración estética.

Porque The Shards no busca los años 80 de colores fluorescentes y hombreras gigantes.

Busca una etapa de transición.

La propia diseñadora de vestuario Lou Eyrich ha explicado que la producción prefirió una paleta todavía conectada con finales de los setenta: grises, azules apagados y tonos malva sobre los que después podían aparecer explosiones de color.

La música hace exactamente lo mismo.

Ultravox, Duran Duran y el momento en que el futuro empezaba a sonar

Después llega “Vienna” de Ultravox.

Después “Planet Earth” de Duran Duran.

Y ya estamos completamente dentro de 1981.

La selección es especialmente inteligente porque ambas canciones pertenecen a un momento en el que el pop británico estaba transformándose radicalmente.

Sintetizadores.

New Romantic.

Vídeo.

Moda.

Tecnología.

Un mundo que parecía futurista incluso mientras estaba ocurriendo.

La serie utiliza esa música para reflejar algo esencial de sus personajes: adolescentes convencidos de que están viviendo en el centro del universo y que todo lo que aparece a su alrededor —ropa, clubs, drogas, coches, música— existe únicamente para ser consumido.

MTV aparece dentro de la propia historia

Hay un detalle magnífico en el segundo episodio.

Los personajes entran en un club donde varias pantallas muestran “Video Killed the Radio Star” de The Buggles.

No se trata de una elección aleatoria.

El vídeo fue precisamente el primero emitido por MTV cuando el canal comenzó sus emisiones el 1 de agosto de 1981.

Y The Shards comienza exactamente en aquel verano.

La serie está mostrando, literalmente, el momento en el que la música pop comenzó a convertirse definitivamente en una experiencia audiovisual.

Para unos adolescentes obsesionados con la apariencia, el deseo y la construcción de su identidad, ese detalle resulta casi demasiado perfecto.

Troye Sivan escribe canciones nuevas para 1981

Y entonces ocurre algo todavía más interesante.

Entre The Cars, Ultravox o Duran Duran aparecen canciones que no existían en 1981.

Las han escrito ahora Troye Sivan y Leland.

Pero el objetivo es que parezca que podrían haber estado allí.

Disney confirmó antes del estreno que ambos habían creado música original específicamente para The Shards, inspirándose deliberadamente en el periodo en el que transcurre la historia.

Hasta ahora hemos podido escuchar canciones como:

  • “Presentation Destination”, con Allie X
  • “LA Wants Me Dead”
  • “Another Day Goes By”

El resultado es uno de los juegos más interesantes de toda la banda sonora.

Canciones de 2026 infiltrándose entre clásicos de hace 45 años sin romper necesariamente la ilusión temporal.

Troye Sivan resulta una elección especialmente inteligente

No únicamente por su música.

También por lo que representa.

The Shards gira en buena medida alrededor de un adolescente que intenta entender su deseo mientras mantiene una relación heterosexual y oculta parte fundamental de su identidad.

Troye Sivan pertenece a una generación completamente diferente, pero su obra lleva años explorando deseo queer, intimidad, sexualidad y construcción de identidad.

Hacer que su voz aparezca dentro del universo del Bret adolescente establece un puente invisible entre dos épocas.

El joven que en 1981 no podía expresar abiertamente determinadas emociones escucha ahora una música creada cuatro décadas después por alguien capaz de verbalizarlas.

Esa conexión quizá sea uno de los elementos más sutiles de la serie.

Hayes Warner vive dentro y fuera de la banda sonora

Hay otro caso todavía más curioso.

Hayes Warner interpreta a Debbie Schaffer, novia de Bret dentro de la serie.

Pero Warner ya era cantante antes de convertirse en actriz y también ha escrito música original para The Shards. Disney la presentó como parte del equipo de artistas responsables de nuevas canciones para el proyecto, y ella misma ha explicado posteriormente que algunas fueron compuestas desde el punto de vista de Debbie.

Eso convierte la música en algo más que acompañamiento.

La actriz utiliza canciones para seguir desarrollando un personaje que ya interpreta delante de la cámara.

En cierto modo, Debbie tiene ahora canciones propias.

La banda sonora original también cuenta otra historia

Detrás de todos esos needle drops existe además un score original firmado por David Klotz y Morgan Kibby.

Su función es casi opuesta.

Mientras las canciones populares sitúan a los personajes en un momento cultural determinado, el score introduce miedo, sensualidad, paranoia y peligro.

Jordan Roth, miembro del reparto, lo ha explicado de una manera especialmente acertada: en la serie conviven tres corrientes sonoras —la narración de Bret, las canciones de la época y la música original— que terminan creando una única textura emocional.

Eso explica por qué The Shards puede pasar en cuestión de segundos del placer hedonista de una canción pop a la sensación de que alguien está observando desde la oscuridad.

Las canciones del primer episodio

La primera hora ya funciona prácticamente como una extraordinaria mixtape de principios de los ochenta:

The Cars – “Moving in Stereo”
Ultravox – “Vienna”
Troye Sivan & Leland feat. Allie X – “Presentation Destination”
Duran Duran – “Planet Earth”
The Go-Go’s – “This Town”
The Stranglers – “Golden Brown”
Joan Jett & The Blackhearts – “Crimson and Clover”
The Pretenders – “Bad Boys Get Spanked”
Troye Sivan & Leland – “LA Wants Me Dead”

Difícil pedir una declaración de intenciones más clara.

Y el segundo episodio no baja precisamente el nivel

La selección continúa con:

Herb Alpert – “Rise”
Troye Sivan & Leland – “Another Day Goes By”
The Human League – “Don’t You Want Me”
Dionne Warwick – “Deja Vu”
The Buggles – “Video Killed the Radio Star”
Fleetwood Mac – “Tusk”
Al Stewart – “Year of the Cat”

En apenas dos episodios, la banda sonora atraviesa new wave, synth-pop, rock, jazz-pop, punk y música disco.

Y la lista sigue creciendo semana tras semana.

Blondie, Dire Straits, U2 y Peter Gabriel también entran en el universo de la serie

La playlist oficial asociada a The Shards se está ampliando con el estreno de nuevos episodios.

Entre las canciones incorporadas aparecen también nombres como Blondie, Dire Straits, The Clash, U2, Peter Gabriel, DEVO, The Specials, Joan Armatrading y Stevie Nicks, confirmando que el proyecto quiere retratar una época musical, no simplemente construir una colección de hits.

La playlist oficial de FX contiene actualmente decenas de canciones, y su evolución forma casi un acompañamiento paralelo a la propia serie.

El efecto The Shards ya se está notando en Spotify

Aquí aparece uno de los datos más interesantes.

Tras el estreno, las búsquedas de la playlist oficial de The Shards en Spotify aumentaron un 5.400%.

No solo eso.

El audiobook de la novela aumentó sus escuchas globales aproximadamente un 1.100%, mientras que las búsquedas del título crecieron alrededor de un 900%.

Es decir: la serie no está simplemente utilizando música antigua.

Está enviando nuevamente al público hacia esa música.

Exactamente el fenómeno que vimos con Kate Bush después de Stranger Things o con Fleetwood Mac tras determinadas explosiones virales.

Todavía es pronto para saber qué canción será la gran beneficiada.

Pero la maquinaria ya está funcionando.

Bret Easton Ellis siempre ha escrito como si hubiera una canción sonando

Quizá nada de esto debería sorprender.

Los títulos de dos de sus novelas más conocidas ya proceden de canciones de Elvis Costello: Less Than Zero e Imperial Bedrooms.

La música atraviesa prácticamente toda su obra.

Ellis ha explicado en distintas ocasiones que responde a la música de una manera profundamente emocional, no intelectual, y que pocas cosas han influido tanto en él.

Por eso sus personajes siempre parecen estar escuchando algo.

Una canción en el coche.

Una emisora.

Un cassette.

Un club.

La música funciona como calendario, pero también como estado psicológico.

Ryan Murphy entendió perfectamente esa parte del libro

Murphy podía haber utilizado grandes hits ochenteros y confiar en el efecto nostalgia.

No lo hizo exactamente así.

La selección tiene una función narrativa.

Las canciones permiten entender la desconexión emocional de unos adolescentes que aparentemente tienen todo: dinero, belleza, coches, casas enormes y acceso prácticamente ilimitado a cualquier placer.

Mientras tanto, alguien está asesinando jóvenes en la misma ciudad.

Ese contraste entre canciones irresistibles y violencia creciente es profundamente Ellis.

La música suena magnífica.

El mundo que describe no tanto.

Una banda sonora sobre el momento justo antes de que todo cambiara

1981 es además un año extraordinario para situar musicalmente una serie.

Punk todavía no ha desaparecido completamente.

New wave está explotando.

El synth-pop comienza a dominar.

MTV acaba de nacer.

El videoclip está a punto de cambiar la forma de fabricar estrellas.

Y el pop empieza a convertirse en la gigantesca industria audiovisual que dominará el resto de la década.

Los personajes de The Shards todavía no saben nada de eso.

Nosotros sí.

Y esa conciencia convierte cada canción en una pequeña cápsula del tiempo.

Quizá la verdadera protagonista de The Shards sea su playlist

Ryan Murphy tiene personajes bellos.

Bret Easton Ellis tiene obsesión, sexo, paranoia y violencia.

Disney tiene una producción enorme.

Pero después de varios episodios hay algo que permanece incluso cuando cerramos la pantalla.

Las canciones.

“Moving in Stereo”.

“Vienna”.

“Planet Earth”.

“Don’t You Want Me”.

“Video Killed the Radio Star”.

“Tusk”.

Y las nuevas canciones de Troye Sivan escondidas entre ellas como artefactos llegados desde el futuro.

Puede que The Shards cuente la historia de un adolescente que intenta recordar quién era en 1981.

Pero su banda sonora hace algo todavía más poderoso.

Nos permite recordar cómo sonaba aquel mundo.

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