Durante más de una década, el universo de Peaky Blinders ha demostrado que la música puede ser mucho más que un simple acompañamiento narrativo. En esta historia de crimen, ambición y poder ambientada en la Inglaterra de principios del siglo XX, el sonido siempre ha sido parte fundamental de la identidad de la saga.
Con el salto definitivo al cine en Peaky Blinders: The Immortal Man, esa relación entre imagen y música se vuelve todavía más ambiciosa.
La nueva película llega acompañada de una banda sonora de 36 temas que mezcla score cinematográfico, composiciones originales y reinterpretaciones de canciones clave dentro del imaginario de la serie. El proyecto está dirigido musicalmente por los compositores Antony Genn y Martin Slattery, quienes han apostado por un enfoque sonoro crudo, visceral y profundamente humano.
En lugar de la grandilocuencia típica de las superproducciones, la música del film busca transmitir textura, tensión y una sensación constante de peligro.
El regreso inevitable de “Red Right Hand”
Desde el primer episodio de la serie, una canción ha definido el tono de Peaky Blinders: “Red Right Hand”, de Nick Cave.
El tema se convirtió en un símbolo sonoro de la historia de Tommy Shelby y de la atmósfera oscura que rodea a la familia criminal de Birmingham. Su mezcla de blues gótico, rock y tensión narrativa encajó de forma perfecta con la estética visual de la serie.
En The Immortal Man, la canción regresa con una nueva reinterpretación más cinematográfica. La versión mantiene el carácter inquietante del original, pero añade una dimensión orquestal que amplifica su peso dramático dentro del largometraje.
Más que un guiño al pasado, su presencia funciona como un recordatorio: el universo de Peaky Blinders sigue estando dominado por la sombra.
Fontaines D.C. y la nueva generación del sonido Peaky Blinders
Uno de los elementos más interesantes de la banda sonora es la fuerte presencia de miembros de Fontaines D.C..
El grupo irlandés se ha consolidado en los últimos años como una de las bandas más influyentes del post-punk contemporáneo, y su estética encaja sorprendentemente bien con el mundo áspero y melancólico de Peaky Blinders.
Su vocalista, Grian Chatten, participa en varias piezas originales dentro del soundtrack, incluyendo la canción “Puppet”. Además, también aporta una reinterpretación del clásico trip-hop “Angel”, de Massive Attack.
Otros miembros del grupo —como el guitarrista Carlos O’Connell y el batería Tom Coll— también participan como intérpretes en diferentes momentos del álbum.
El resultado refuerza la identidad sonora de la saga: guitarras densas, voces intensas y una sensación constante de tensión emocional.
Punk, folk oscuro y espíritu rebelde
La banda sonora no se limita al rock alternativo contemporáneo.
El proyecto reúne artistas de diferentes escenas musicales que comparten una sensibilidad común: intensidad, crudeza y una cierta oscuridad emocional.
Entre las colaboraciones destaca la presencia de Amy Taylor, vocalista de Amyl and the Sniffers, que interpreta la canción original “Nobody’s Son”, aportando al soundtrack una energía punk directa y explosiva.
También aparece el grupo irlandés Lankum, cuyo enfoque folk oscuro encaja con la atmósfera trágica y fatalista que siempre ha rodeado a la historia de la familia Shelby.
Esta mezcla de estilos crea un mapa sonoro que combina rock, folk y electrónica con la tensión cinematográfica propia del universo Peaky Blinders.
El salto al cine del universo Peaky Blinders
Peaky Blinders: The Immortal Man marca la primera adaptación cinematográfica del fenómeno televisivo creado por Steven Knight.
La película vuelve a situar a Cillian Murphy en el papel de Tommy Shelby, líder del clan criminal que dominó las calles de Birmingham tras la Primera Guerra Mundial.
En esta nueva etapa de la historia, la trama se traslada al contexto de la Segunda Guerra Mundial, ampliando el alcance del relato y explorando nuevas amenazas para la familia Shelby.
El reparto incluye también a figuras como Barry Keoghan, Tim Roth y Stephen Graham.
La película llega primero a los cines británicos antes de su estreno global en Netflix, marcando así una nueva etapa para una de las franquicias televisivas más influyentes de los últimos años.
La música como ADN de la saga
Desde su primera temporada, Peaky Blinders ha utilizado música contemporánea para reinterpretar el pasado.
En lugar de recurrir exclusivamente a composiciones históricas, la serie siempre ha preferido conectar su narrativa con sonidos modernos: rock alternativo, blues oscuro, electrónica o post-punk.
Esa decisión ayudó a construir una identidad estética única que convirtió a la serie en un fenómeno cultural.
Con The Immortal Man, esa filosofía continúa.
La banda sonora no intenta sonar como una película histórica. Prefiere capturar la misma energía rebelde, peligrosa y emocional que definió a la serie desde el principio.
Una mezcla de guitarras crudas, voces espectrales y atmósferas densas que siguen acompañando el destino inevitable de Tommy Shelby.


