Todo lo que sabemos del disco de Rosalía «LUX» , su nuevo single y video ya disponible aquí




Madrid / París / Barcelona, octubre 2025

Tres años después de Motomami, Rosalía regresa con Lux, un álbum que parece más una revelación que un simple lanzamiento.
La artista catalana —una de las pocas figuras contemporáneas que puede mover la industria a golpe de concepto— publicará el disco el 7 de noviembre de 2025 bajo Columbia Records, con 18 canciones divididas en cuatro movimientos y un mensaje que, según ella misma, “habla de la luz, del amor y de la creación”.


De la sombra a la luz, el retorno más esperado del año

La presentación de Lux no fue un anuncio tradicional, sino una experiencia colectiva.
Primero, una partitura titulada “Berghain” publicada en su canal de Substack, que miles de fans interpretaron al piano en redes.
Después, carteles y proyecciones con la palabra LUX aparecieron simultáneamente en Times Square (Nueva York) y la Plaza del Callao (Madrid).
Y finalmente, la imagen definitiva: Rosalía, vestida de blanco, caminando entre la multitud como una aparición urbana.

El mensaje era claro: Motomami hablaba de energía y carne. Lux hablará de espíritu y forma.

“Quería reflejar un tránsito —del ruido hacia el silencio, de lo externo hacia lo íntimo—. Lux no es solo un disco, es una pregunta: ¿de dónde viene la luz?”, habría dicho la artista en conversaciones con su entorno cercano según fuentes recogidas por El País y Cadena SER.


Un proyecto monumental

Lux se concibe como un álbum conceptual en cuatro actos, un formato más cercano a la música clásica o al cine que al pop convencional.
Producido por Rosalía junto a El Guincho, Daníel Bjarnason, Kito y Noah Goldstein, cuenta con la London Symphony Orchestra, grabaciones en el Abbey Road Studio 2 y mezclas de Manny Marroquin en Los Ángeles.

Entre las colaboraciones confirmadas figuran Björk, Carminho, Yves Tumor, Estrella Morente y Silvia Pérez Cruz: una nómina que resume el ADN híbrido de la artista.
El resultado promete un sonido cinematográfico, con capas de voces corales, percusiones procesadas y arreglos de cuerda que se cruzan con beats minimalistas y ruido industrial.

En su portada —obra de la artista española Nieves González—, Rosalía aparece envuelta en un halo dorado, mitad icono sacro, mitad performer contemporánea.


De Motomami a Lux, un salto hacia la madurez

Si Motomami era una centrifugadora de géneros —reggaetón, flamenco, hyperpop—, Lux parece mirar hacia otro lugar: la introspección.
Donde antes había caos y vértigo, ahora hay contención, una búsqueda casi mística.

La artista ha mostrado en sus últimas apariciones una estética marcada por lo litúrgico y celestial: gasas, crucifijos, luces blancas y una simbología que alude a la purificación.
En su feed, las frases “Lux = Love” y “La luz no se ve, se siente” han adelantado parte del discurso emocional del álbum.

A nivel temático, el disco hablaría de los ciclos de transformación, del desgaste emocional y del reencuentro con la calma tras la exposición extrema del éxito.


Rosalía 2025, de pop star a artista total

El poder de Rosalía ya no reside solo en las listas de éxitos, sino en su capacidad para convertir la música en discurso cultural.
Con Lux, la catalana parece cerrar la trilogía que comenzó con El Mal Querer y Motomami: una exploración del alma femenina a través de lo medieval, lo corporal y lo espiritual.

No busca el hit, sino el impacto.
No busca el número uno, sino la posteridad.

La expectativa internacional es enorme. Billboard la coloca como “el lanzamiento más importante del pop global en 2025”, y medios como Pitchfork y The Guardian han adelantado reseñas que hablan de “una obra de madurez radical, sin miedo a la belleza”.


Cuando la vanguardia se vuelve luz

Rosalía no repite fórmulas; las trasciende.
Lux no es una vuelta al pop, sino una ascensión: una artista que se atreve a mirar hacia adentro cuando el resto solo busca volumen.

Con este disco, la catalana confirma lo que ya intuíamos:
no hay frontera entre lo popular y lo sublime, si la mirada es sincera.

Y Rosalía, otra vez, la tiene fija en el horizonte.