Por LoffMusic

En tiempos en que la saturación sonora y estética invade gran parte de la escena independiente, Militares Judías apuesta por el silencio como grito. No el silencio absoluto, sino aquel que se cuela entre los espacios, que deja respirar la música para que hable por sí sola. El trío murciano —formado por Pablo (guitarra y voz), César (batería) y el productor Andrey Francés— inicia el 2025 despojándose del ruido que marcó su debut para ofrecer un viraje radical: un doble sencillo instrumental donde lo que no se dice pesa tanto como lo que se toca.

De la distorsión a la contención

En su primer EP, Primeras maniobras, Militares Judías se presentaba al mundo entre fuzz, reverb y distorsión, con canciones cortas que recordaban a los paisajes densos de The Jesus and Mary Chain y My Bloody Valentine. Una banda construida desde la crítica, el desencanto y la introspección suburbana, que tomaba como escenario emocional los polígonos de Murcia. Una banda, en definitiva, incómoda y necesaria.

Pero ahora, el grupo decide dar un paso audaz: en lugar de repetir fórmula, rompe con ella. Su nuevo doble sencillo —cuyos títulos y portadas rinden homenaje a influencias como Felt, The Style Council y Young Marble Giants— prescinde de letra y distorsión para moverse en atmósferas limpias, delicadas, y profundamente evocadoras que a veces nos traslada a la magia de «Hermanos Gutiérrez . Una declaración de principios: a veces, manifestarse también puede ser un acto de sutileza.

«Consejo de estilo» y una colaboración clave

En este nuevo trabajo, Militares Judías mantiene a Andrey Francés como productor —una figura clave en la coherencia sonora de la banda— y suma una colaboración destacada: el baterista y productor Luis Arnaldo, conocido por su trabajo junto a Antonio Smash y French TV. La suma de fuerzas no solo aporta profundidad a la producción, sino que afianza la dirección madura y elegante que el grupo empieza a trazar.

Son tiempos raros. Y ellos lo saben.

La banda no se esconde tras etiquetas ni discursos prefabricados. Nacidos de “la soledad de los polígonos” y de una necesidad emocional más que estética, Militares Judías se conciben como un proyecto que incomoda, que no busca complacer, sino invitar a mirar debajo de la superficie. Sus letras —cuando las hay— abordan la alienación social, la identidad, la crítica al consumo y la presión de las expectativas impuestas.

Y ahora, en este nuevo capítulo, lo hacen sin palabras.

Porque en este mundo de sobreestimulación constante, la verdadera rebeldía puede ser, precisamente, detenerse. Dejar sonar el silencio. Y confiar en que quien escucha, entenderá.