Ángel Stanich publica Por la Hierba, su álbum más introspectivo, poético y desarmante hasta la fecha

Este 23 de enero llegó Por la Hierba, el cuarto álbum de estudio de Ángel Stanich y, probablemente, el más valiente, desnudo y completo de toda su discografía. Un trabajo que muestra a un Stanich taciturno y confesional, pero sin renunciar a ese surrealismo doméstico y literario que lo ha convertido en una figura única dentro del rock alternativo español.

Desde la primera mirada, la portada ilustrada por Íñigo Sesma marca el tono: nocturnidad, carretera secundaria, cine en penumbra y una sensación de pausa forzada. Por la Hierba no es un disco para correr; es un álbum que te obliga a detenerte, a escuchar entre líneas y a aceptar el temblor.


Un “Nebraska” emocional tras la ansiedad

Definido por muchos como el Nebraska particular de Stanich, el álbum nace tras un episodio real de ansiedad que empuja al autor a mirar hacia dentro sin filtros. El resultado son ocho poemas de introspección y una canción inesperada, envueltos en celofán electrónico, arreglos imprevisibles y una producción cristalina firmada por el propio Stanich junto a Juan Torán.

Aquí conviven el desencanto biográfico y social, las confesiones camufladas y una nueva naturalidad en el lenguaje. Todo suena más cercano, más humano… y, aun así, absolutamente stanichiano: capaz de vincular el aleteo de un colibrí con hacer mayonesa sin despeinarse.


Shooters emocionales entre synth-pop, blues y bachata

Musicalmente, Por la Hierba supone un salto evidente respecto a trabajos anteriores. El álbum avanza desde un inicio más electrónico —en digital y CD— hacia un cierre profundamente conmovedor con el tema homónimo, que abre la edición en vinilo como metáfora del desvío vital, arropada por sintetizadores que parecen respirar.

Entre los momentos clave del disco destacan:

  • “Os traigo amor”, una nana radioactiva que marcó su regreso.
  • “Poquita fe”, una bomba bailable de remember futurista y motorik kraut.
  • “Carretera o trueno”, epopeya synth-pop de 7 minutos y medio con ecos de Johnny and Mary de Robert Palmer, cameos de Abraham Boba y la voz final de Anni B Sweet, convertida en femme fatale cósmica.
  • “Una bachata nueva”, tributo tan inesperado como legítimo al género dominicano, con bongos y güira del Latin Grammy Johnny Gómez, y un guiño tan afinado que hasta Juan Luis Guerra podría sentirse aludido.
  • “Solo en la ciudad”, balada rock en clave Springsteen / The War On Drugs, atravesada por un saxo nocturno que convierte la ansiedad urbana en una postal luminosa.

Cultura pop, cine y referencias que piden relectura

Como ya es habitual, Por la Hierba no se agota en la primera escucha. Sus constantes referencias subculturales funcionan como un segundo disco oculto: de Lorca a Lamine Yamal, de Burning a Violeta Parra, de Radio Futura a Triana, de la A-2 a Teruel, El Sobón o Legazpi.

El cine cobra aquí un peso especial: Thelma & Louise, Mulholland Drive, El club de la lucha, Carlito’s Way, Poltergeist o Truffaut aparecen como ecos narrativos que refuerzan esa sensación de road movie interior, de huida lenta y reflexión forzada.


Un disco que te sumerge… y te devuelve distinto

Por la Hierba es un álbum que empapa. No busca himnos inmediatos ni consignas generacionales, sino algo más difícil: acompañar. Su poder emocional es progresivo, casi terapéutico. Te hunde con suavidad y te devuelve a la superficie con otra perspectiva.

Ángel Stanich firma aquí un trabajo más realista, más musical y más profundo, que confirma su madurez artística sin perder el misterio. Un disco que no se explica del todo —ni quiere— y que, precisamente por eso, permanece.

Por la Hierba se editó oficialmente el 23 de enero.