Queens of the Stone Age toca entre los muertos, así fue su impactante concierto secreto en las catacumbas de París

Por LoffMusic – Mayo 2025

En un mundo donde la saturación de espectáculos y la producción masiva amenazan con diluir la experiencia musical, Queens of the Stone Age ha vuelto a demostrar que el arte auténtico nace del riesgo, del contexto y de una conexión honesta con el entorno. Su nuevo proyecto, Alive in the Catacombs, no es simplemente un concierto filmado: es una ceremonia sónica oficiada en uno de los lugares más inquietantes y simbólicos de Europa —las catacumbas de París.

Una idea que esperó 20 años bajo tierra

La semilla de esta experiencia se plantó hace casi dos décadas, cuando Josh Homme recorrió por primera vez los túneles laberínticos repletos de restos humanos bajo la capital francesa. Aquella visita no solo le dejó una impresión imborrable, sino también una visión: tocar para los muertos. No fue hasta julio de 2024 que esa visión pudo concretarse, tras años de trámites y un permiso inédito otorgado por el Ayuntamiento de París. Por primera vez en la historia moderna, una banda pudo interpretar música en el osario más grande del mundo.

Rendirse al lugar

“Ese lugar dicta todo. Está a cargo. Haces lo que se te dice cuando estás allí”, declaró Homme en un comunicado que encapsula la esencia de Alive in the Catacombs. Este no es un show pensado para deslumbrar ni un despliegue de poder escénico. Al contrario: es una rendición. La banda se despoja de su habitual energía eléctrica y se deja moldear por el silencio, la piedra y la muerte. El resultado es un set acústico, desnudo y crudo, acompañado por un trío de cuerdas que parece emerger de las propias paredes del inframundo.

Tocar para los muertos… y para los vivos

Grabado en una sola toma por canción, sin ediciones ni sobregrabaciones, el concierto filmado por Thomas Rames tiene una carga espiritual difícil de ignorar. Homme, que atravesaba un proceso de recuperación física tras una cirugía de emergencia ese mismo mes, transforma su vulnerabilidad en una herramienta expresiva más. Las canciones adquieren un nuevo peso emocional. La música, ya conocida, se vuelve otra cosa: más introspectiva, más íntima, más esencial.

No hay amplificadores. No hay luces artificiales. Incluso el piano eléctrico fue alimentado por una batería de coche. Y sin embargo, hay una electricidad subterránea que lo envuelve todo: la que surge cuando el arte se alinea perfectamente con el espacio que lo contiene.

Un público de seis millones de almas

No es un dato simbólico. Bajo los pies de Queens of the Stone Age reposaban los restos de más de seis millones de personas. Y para Homme, ese fue el público más grande e impresionante que jamás ha tenido la banda. La declaración no suena a chiste morboso, sino a reverencia. La muerte, aquí, no es solo estética: es presencia, es eco, es contraparte.

La muerte como musa, la música como ritual

Desde Songs for the Deaf hasta Villains, Queens of the Stone Age siempre ha transitado el filo entre lo salvaje y lo elegante, entre la distorsión y el susurro. Con Alive in the Catacombs, dan un paso más allá: se reconcilian con el silencio, lo habitan y lo convierten en cómplice. Este no es un álbum para pasar de fondo. Es un rito. Un descenso. Una carta de amor —y de respeto— a los límites de lo humano.

Disponible desde el 5 de junio

El film se estrenará el próximo 5 de junio exclusivamente en qotsa.com, disponible para alquiler y compra. Quienes lo adquieran antes del 7 de junio recibirán acceso exclusivo a 28 minutos de material detrás de cámaras, donde se exploran los desafíos técnicos, las emociones del grupo y la atmósfera sobrenatural del rodaje. En las próximas semanas también llegará una edición solo de audio.


En tiempos donde todo parece estar en la superficie, Queens of the Stone Age decidió mirar hacia abajo. Y allí, entre huesos y sombras, encontraron nueva vida