Una armadura, una tormenta y una canción sin refugio es el salto más valiente de Leo Rizzi

En una industria donde casi todo está calculado, hay artistas que todavía se atreven a quedarse sin protección.

Leo Rizzi lo hace literalmente.

En el videoclip de “Puro”, el cantautor aparece vestido con una armadura de caballero medieval mientras una tormenta de nieve cae a su alrededor. Pero lo verdaderamente importante no es la imagen —es lo que ocurre después—: capa a capa, el artista se despoja de toda defensa hasta quedar expuesto.

No es solo una escena.

Es una declaración artística.

Con este single, disponible desde el 6 de febrero de 2026, Rizzi inaugura una etapa creativa más madura, más introspectiva y radicalmente honesta.

Una canción que no se esconde

Compuesta junto a Jesús José Ortega Bermúdez y Juan González Sánchez, y coproducida con RYO, “Puro” se mueve en el territorio del soft rock emocional, pero evita caer en la complacencia sonora.

Aquí todo respira intención.

Una batería constante marca un pulso casi hipnótico mientras las guitarras acústicas sostienen la intimidad de la letra. Entonces aparece el silencio —estratégico, casi tangible— en el estribillo, como si la canción necesitara espacio para decir lo que las palabras no alcanzan.

La voz de Rizzi no busca impresionar; busca conectar.

Y esa elección cambia todo.

El sonido de bajar las defensas

Hay canciones que hablan de amor y otras que lo atraviesan sin filtros.
“Puro” pertenece a la segunda categoría.

El tema se construye como una confesión sobre la entrega emocional absoluta —ese instante en el que alguien decide dejar de protegerse— y encuentra uno de sus momentos más luminosos en el arreglo de cuerdas firmado por Daniel Acebes “El Cheli”.

Violines y violonchelos emergen hacia el final como una corriente cálida, elevando la vulnerabilidad del tema sin convertirla en fragilidad.

Porque aquí la vulnerabilidad no es debilidad.

Es coraje.

Un videoclip que convierte la emoción en símbolo

Rodado en Madrid y dirigido por Sofía Boriosi, el video amplifica la narrativa de la canción con una poderosa carga visual. La dirección creativa de Ana Roda y la fotografía de Sofía Colodrón construyen un paisaje casi onírico donde el frío, el metal y el silencio funcionan como metáforas emocionales.

La armadura no representa fuerza.

Representa miedo.

Y quitársela —pieza a pieza— es el verdadero clímax.

Pocas imágenes describen mejor el momento artístico de Leo Rizzi.

Después de “Pájaro Azul”, un salto hacia dentro

Si su debut mostraba ya una sensibilidad poco común, “Puro” confirma algo más interesante: el artista no está intentando ser más grande, sino más verdadero.

Ese movimiento suele ser el que separa a los músicos pasajeros de los que construyen una identidad duradera.

En un panorama saturado de estímulos, Rizzi apuesta por lo contrario: bajar el volumen emocional para que lo importante pueda escucharse.

Y esa decisión rara vez pasa desapercibida.

Porque cuando un artista deja de esconderse, el público lo nota.

Y, casi siempre, se acerca un poco más.